
El martes 23 de julio fui a los Cines Golem, a ver esta película estadounidense, dirigida y con guión de Desiree Akhavan, sobre una novela de Emily M. Danforth; y protagonizada por Chloë Grace Moretz. En inglés el título es «The Miseducation of Cameron Post». Miseducation no es exactamente deseducación, sino educación impropia, errónea, incorrecta. La mala educación. O la antieducación.
Es curioso que en pocos meses nos hayan llegado dos películas sobre el mismo tema. En abril fui a ver a los Cines Renoir «Identidad Borrada», película sobre el mismo asunto, dirigida y con guión de Joel Edgerton sobre un libro de Garrard Conley. La versión masculina de la misma denuncia.
https://floredo3.home.blog/2019/04/06/identidad-borrada/
Da la impresión que en EEUU cada vez hay más escritoras, escritores, guionistas, directoras y directores de cine preocupadas por el asunto de las terapias de conversión. No sabemos el alcance que estas terapias están llegando a tener en EEUU, al finalizar la película de Joel Edgerton, en los títulos de crédito daban algunos datos. Unas 70.000 víctimas.
En España las terapias de conversión, que ya supusieron torturas, lobotomías, electroshocks y muertes en los años de la dictadura fascista, están volviendo a ser puestas en práctica y defendidas desde diversas instancias; sobre todo desde la llegada a las instituciones de organizaciones militaristas, xenófobas, misóginas y LGTBfobas, empoderadas por los partidos de centro derecha postfranquistas. Y sobre todo son defendidas por la jerarquia de la iglesia nacionalcatólica. Y, como dije en la entrada que publiqué sobre la película de Edgerton, están financiadas por el erario público. Al menos en EEUU todo esto (como todo lo demás) es privado.
En la película también es una secta religiosa la que realiza estas terapias que, al menos lo que se muestra, no incluyen torturas físicas. La protagonista denuncia que sí hay torturas psíquicas, el hecho de pretender anular la personalidad de cada persona lo es. También se denuncia como las familias heteropatriacales pueden ser nocivas, perniciosas y antieducativas para sus hijas e hijos. Está claro que jamás una familia homoparental o uniparental encerraría a su hija o hijo en una secta para que le torturaran psíquicamente. ¿Tendrán las instituciones este factor en cuenta, a la hora de buscar la idoneidad en las adopciones?. Las razones de las familias LGTBfobas que se esgrimen en la película pueden parecer fictíceas, pero es que cualquier razón debería ser suficiente para quitarles la custodia. En concreto un padre de una comunidad indígena (creo que Lakotas), para meterse en política renunció a su religión ancestral que asumía la homosexualidad como algo natural (he leído que incluso se considera en esas comunidades que un hijo o hija que tiene las dos espíritus, masculino y femenino, winkté, son considerados superiores). Ya es malo que uno renuncie a sus orígenes y su cultura ancestral para poder acceder a un degenerado tipo de política. Pero es que además renunciar a tu propio hijo y meterlo en una secta de estas características es para ir a vomitarle en pleno mitin. Otro padre se niega a acceder a que su hijo vuelva a casa porque aún es muy femenino. Curiosamente, aunque en esta película, la protagonista es una chica, al final son los chicos los que salen peor parados.
Hay clichés repetidos, que ya estaban en la película de Edgerton, como que los chicos no deben cruzar las piernas y las chicas no deben practicar determinados deportes que se consideran masculinos. Me llamó la atención que el senderismo se considera un deporte sin género. El punto de humor, casi surrealista, lo pone la supuesta «Religimnasia».
Otra denuncia, que también se hacía en la película de Edgerton, es la falta de profesionalidad de los supuestos educadores. En esta película, la protagonista le echa e cara a uno de los dirigentes de la secta que «No sabéis lo que estáis haciendo, estáis improvisando sobre la marcha y no sabéis las consecuencias que esto puede llegar a tener». No sé si estas son exactamente las palabras, pero considero que es la mejor frase la película.
Creo que en todos los institutos y universidades se deberían proponer las lecturas de las novelas en las que están basadas estas películas. Y, por supuesto se deberían visionar estas películas.
Trailer:








































