LA POESÍA ES UN REVÓLVER APUNTANDO AL CORAZÓN

El Día del Libro, una amiga o amigo invisible (es un juego que realizamos cada curso en el colegio entre el profesorado) me regaló este libro de poemas de Roger Wolfe, se trata de una antología con poemas de diversos poemarios, escritos entre 1992 y 2016. Aunque en la contraportada se le define como “maestro del realismo sucio en español”, leyendo los versos puedo constatar que utiliza la técnica Surrealista por excelencia, la escritura automática. Parece que lo que escribe le sale a borbotones y sin filtrar como en un estado de automatismo psíquico. Digo “parece” porque por experiencia sé que ningún poeta utiliza esta técnica de forma pura, todos filtramos y depuramos, aunque a menudo queramos simular lo contrario. La buena práctica de este método surrealista da resultados que no siempre son en absoluto “realismo”. Del inconsciente surgen metáforas, alegorías e imágenes, que son las que a mí me han gustado más de este libro y que voy a destacar en esta entrada. El título está basado en el título de Gabriel Celaya “La poesía es un arma cargada de futuro”. Hay mucha metapoesía en el libro, con la que el poeta nos da pistas sobre qué entiende por poesía, cómo la escribe, porqué la escribe y para quién la escribe.

LO QUE NO ME HA GUSTADO

Voy a empezar haciendo una crítica restrictiva. Estoy de acuerdo con él en que

“No quiero oír

ni me seducen

las bellas palabras”

(Extracto de “La poesía es un revolver apuntando al corazón”, página 59)

Pero tampoco me seducen las palabras mal sonantes, las obscenidades, las insultantes, y en el libro hay unas cuantas que me han molestado, del tipo

“que os follen, tíos”

(Extracto de “Justicia poética”, página 76)

Tampoco me gustan las recurrentes menciones al consumo de tabaco que considero una práctica algo anticuada y desde luego nada poética. Ya ha llovido mucho desde las escenas (poéticas) de Rita Hayworth (aunque reconozco que hay escenas que nunca pasarán de moda). Y tampoco considero nada poético utilizar palabras y expresiones vulgares del tipo

“me la suda”

(“Extracto de “Creer o no creer”, página 75)

Soy consciente de que es una crítica restrictiva, el propio autor nos pone en guardia contra:

“Pero cuidado: cuidado con los que no se cansan nunca…

y se abstienen de tabaco y llevan vida sana…

Indefectiblemente, son los que te linchan”

(Extractos de “La energía”, página 102)

Hecha esta restricción paso a mostrar lo que más me ha gustado del libro:

HUMOR ALGO NEGRO Y SARCÁSTICO, CON TINTES SURREALISTAS, Y REFERENCIA LGTBI:

“Bueno, así es la vida.

Un día entras esposado

por una puerta y al siguiente

entras por otra

para desposarte:

dos maneras

no tan diferentes

de hacer justicia”

(“El Dr. Roger y Mr Wolfe visitan los juzgados”, página 15)

LAS IMÁGENES MÁS SURREALISTAS:

“Como un suicida

que esconde en el baño

las ampollas de cianuro,

te guardo a veces

en el cajón de mi memoria”

(“De poemas muy muy breves” página18)

“Escribo para gente que no tiene

otro sitio en que caerse muerta

que la superficie de un poema”

(“Si alguien te pregunta alguna vez, puedes responder por mí”, página 21)

CÁNCER, Aparece la palabra en varios poemas, pero en los otros no es más que una referencia a algo que pasa. En este poema se reflexiona sobre cómo pasa con una imagen poética surrealista:

“Cuántos cánceres

barajan células

buscando un póquer

de ases

por las venas”

(Extracto de “Me pregunto” página 49)

Todo este poema es muy bello, una reflexión solo lo efímero de la vida, y con otra imagen muy poética sobre las cardiopatías que también quiero destacar aquí:

“Cuántas crisis

coronarias

se disponen

a estallar

como un manojo

de pétalos quemados

en pleno rostro

de la dicha”

(Extracto de “Me pregunto” página 49)

REFERENCIAS LITERARIAS Y EXILIOS

Hay en el libro alusiones a Walt Whitman, a Kafka, a Bukowski, a Pedro Salinas, a Cernuda… pero aunque no lo nombre, este poema metapoético me ha recordado a Gustavo Adolfo Bécquer, además tiene un ingrediente animalista:

“Me pregunta qué es poesía.

Poesía, le respondo, es un rebaño

de vacas cruzando mansamente un puente

por encima de una autopista de montaña.

Y me mira, y me sonríe, y eso

(lo lleva puesto y no lo sabe)

es poesía –y de la buena- también”

(“Poesía”, página 74)

Me gusta que haga referencia a Pedro Salinas (“Parpadeo”, página 90), un poeta de la generación del 27 y una personalidad de la Cultura española que tuvo que exiliarse cuando los militares fascistas se sublevaron y dieron el golpe de Estado de 1936 y vivió el resto de su vida exiliado en EEUU. Pero desde luego no puedo evitar destacar la referencia al exilio de Cernuda, otro pilar de la generación del 27 también expulsado de España por el fascismo:

“En lo más alto del cielo,

la luna que Cernuda contemplaba en Méjico

resplandece, imperturbable”

(Extracto de “Fin de mundo”, página 101)

LA POESÍA ESTÁ EN TODAS PARTES

“En todas partes

hay poemas.

Muchas veces

los mejores

son los que dejas

donde están”

(“Tintero”, página 98)

Este metapoema me ha gustado porque he recordado como a veces encontramos imágenes poéticas a nuestro alrededor, poesía que hay que reconocer y disfrutar con los cinco sentidos, poesía objetual. En la calle, en las manchas de las paredes, en el contenido (des)colocado de los contenedores de obras, en los decollages colectivos de carteles publicitarios, en algunos letreros de escaparates, en frases de conversaciones ajenas oídas al azar mientras paseamos. Imágenes poéticas que a veces me gusta fotografiar, e incluso intervenir, pero que es cierto que donde cobran todo su sentido poético es dejándolos donde están, sin sacarlos de su contexto físico, temporal y accidental.


MUCHAS GRACIAS A MI AMIGA O AMIGO INVISIBLE POR EL REGALO, LO HE ESTADO DISFRUTANDO A LO LARGO DE LAS VACACIONES DE PRIMAVERA Y EN ESTOS DÍAS DE PUENTE. DESPUÉS DE LEER UN LIBRO DE POESÍA ME SIENTO UN POCO MÁS HUMANISTA Y POR CONSIGUIENTE MEJOR MAESTRO. LA POESÍA TAMBIÉN FORMA PARTE DE NUESTRO ECOSISTEMA.

La poesía es un revólver apuntando al corazón. Antología de poemas.

Roger Wolfe

Editorial Aguilar

NASCA EN LA FUNDACIÓN TELEFÓNICA

El domingo 28 de abril estuvimos en la Fundación Telefónica para completar mi periplo por Perú. Las civilizaciones de Nasca y Paracas formaban parte de uno de los circuitos que no elegí, por un lado porque me dijeron en la agencia que solo nos iban a enseñar las líneas de Nasca en una avioneta o helicóptero y no merecía tanto la pena hacer el viaje hasta allí solo para esa visita. Por otro lado una amiga que había estado allí medijo que si el día salía nublado no iba a ver absolutamente nada. En cualquier caso había otras ciudadades y civilizaciones que me interesaban más y que casi nadie suele visitar. (ver enlaces a mi paso por Chiclayo y Trujillo, dos ciudades al norte de Lima muy poco visitadas y para mí de las más ricas en arqueología de todo Perú)

https://floredo.wordpress.com/2018/07/31/diario-del-viaje-a-peru-chiclayo/

https://floredo.wordpress.com/2018/07/31/diario-del-viaje-a-peru-trujillo/

Pero desde luego lo que he visto en la exposición nos ha impresionado. Es verdad que se muestra mucha cerçamica y artesanía que no está en Nasca sino en los museos de Lima y que por lo tanto sí pude ver.

Lo que más nos gustó fue el video final donde nos explican racionalmente el origen de las líneas, la manera como se trazaron y su función. Lejos de las especulaciones tipo «cuarto milenio», se deja claro que no fue necesaria una tecnología muy avanzada para trazarlas, bastaba unos postes y unas cuerdas. Que no es verdad que solo se puedan ver desde el cielo, basta subirse a un monte de los muchos de la zona montañosa en la que se encuentran las líneas. Y que la función era naturalmente realizar ritos agrarios para propiciar la lluvia en unos años de sequía.

Me habría encantando visitar los PUQUIOS:

La exposición continúa hasta el 19 de mayo. Merece la pena verla, recrearse admirando la decoración de las vasijas y los tejidos, aprendiendo más sobre las múltilpes y ricas culturas que poblaron el Perú y desde luego, dejando tiempo para ver completo el video final que es muy constructivo.

THE HAPPY PRINCE

El sábado 27 de abril, fuimos a los Cines Princesa para ver esta película dirigida, con guión y protagonizada por Rupert Everett.

Es un biopic. Parece que están de moda, últimamente he visto «Esta es mi vida» (biografía de Miguel de Molina que ví en la filmoteca), «Conociendo a Astrid» (biografia de la escritora sueca Astrid Lindgren), «Dolor y Gloria» (la obra más biográfica de Pedro Almodóvar), «Van Gogh a las puertas de la eternidad», «Yuli» (biografía del bailarín Carlos Acosta), «La noche de doce años» (Memorias de José Mújica)…

He preferido el título original, «The Happy Prince». El innecesario e inexacto título en español está basado en la obra de Wilde «The importance of being Earnest», una obra cuyo título en español ya perdió mucha de la «importancia» de poner buenos títulos atrayentes. Su traducción literal sería «La importancia de ser serio». El título en inglés tiene un doble sentido, ya que el nombre «Ernest» y la palabra «earnest» (serio) son homófonos. Habría sido más correcto un título como «La importancia de ser Honesto». Y la película al menos podrían haberla titulado «La importancia de ser Oscar Wilde», el verbo es muy relevante a la hora de definir el contenido. Y en un biopic, «ser» es absolutamete más descriptivo, exacto, e incluso necesario que «llamarse». En cualquier caso el guión utiliza el cuento de Wilde «El príncipe feliz» como hilo conductor de la narración y no entiendo porqué los productores lo han eliminado.

Trata de los últimos años de la vida de Wilde, tras pasar por la carcel por homosexual. Son los años más tortuosos, de más penurias y de su fallecimiento. Por lo tanto es una película trágica y dramática en la vemos a un personaje, que había sido respetado y reconocido social y culturalmente, en plena decadencia.

Refleja muy bien el aspecto de la homofobia. La escena del escritor exposado al guardían en la estación de ferrocarril es de lo mejor de la película. Y la del enfrentamiento a los jóvenes que le amenazan en el interior de la iglesia. Al finalizar la película, en los letreros finales anuncian que fue indultado por el delito de homosexualidad en 2017. Fue mediante la promulgación de la llamada “Ley Alan Turing”, una enmienda a la Ley de Vigilancia y Policía que supuso el perdón póstumo a los homosexuales ya fallecidos y un perdón automático a los vivos que hubieran sido condenados por ello, suprimiendo estos antecedentes de sus expedientes. Ignoro si además del perdón, el Estado repara económicamente a las víctimas (o en caso de fallecimiento a sus herederos). Porque lo que nos muestra la película es que precisamente el gran poeta y dramaturgo perdió toda su capacidad de crear tras el paso por prisión. También hay que decir que consiguió vivir al día básicamente de las rentas de sus amantes.

Otro aspecto también relacionado con la homosexualidad que me llamó la atención fue constatar como la sociedad puede ser muy cruel con lo que ven como «actos indecentes», pero como también hay una parte de la sociedad que no quiere ni siquiera ver. Me refiero a la escena en la que hacen una orgía en casa de Wilde y se presentan en casa la madre y la esposa de un camarero que está inmerso en la orgía. Venían muy enfadadas imaginando que estaban con prostitutas, pero al comprobar que no había mujeres se marchan tan contentas. No vieron, o más bien no quisieron ver, que el hijo y marido estaba medio desnudo retozando con otros hombres. Quizás uno de los pocos toques de humor de la película, pero también un toque de reflexión.

Porque de hecho este sábado fue el día de reflexión preelectoral.

LA PROFESORA DE PARVULARIO

El sábado 20 llegamos de Cartagena sobre las 17:00 h y a las 18:00 ya estábamos en el cine Princesa para ver esta película estadounidense dirigida y con guión de Sara Colangelo y protagonizada por Maggie Gyllenhaal y por el magistral niño Parker Sevak.

La película es una llamada de atención sobre lo que hacemos los adultos (familias, profesorado y sociedad en general) con el alumnado de altas capacidades, con las dotes y habilidades especiales de cada ser humano, con las posibilidades infinitas de desarrollo de cada una y cada uno. Una llamada de atención que nos grita desde la pantalla en forma de profesora que, a riesgo de ser considerada una loca o una delincuente, intenta separar al niño de su ambiente cotidiano y empobrecedor para ayudarle a desarrollar su don, en este caso su don para la poesía, en un ambiente de cultura, arte, naturaleza, aceptación y escucha, sobre todo de mucha escucha activa. Es claramente una hipérbole, nadie vamos a hacer lo que hace la protagonista sin consentimiento de la familia, porque es peligroso, imprudente e ilegal, pero es la manera que tiene la directora de mostrarnos el camino, lo que deberíamos hacer los adultos, empezando por la familia y en estrecha colaboración con la escuela y con el resto de la sociedad.

Es una de las pocas películas estadounidenses en las que no hay disparos, persecuciones, destrucción de automóviles, asesinatos, sangre… ruidos. No hay ruidos ensordecedores, ni gritos, ni música de tensión ni estridencias. Es una película de sosiego, de escucha, de miradas, de reflexión, con música relajante, con escenas relajantes, con una interpretación creíble y fluida tanto por parte de la profesora como por parte del niño.

Y, por otro lado, es un alegato en favor de la poesía. Porque no es que no escuchemos a los niños o las niñas cuando hablan expresando libremente emociones, sentimientos, deseos, inconsciencias; es que tampoco escuchamos ni leemos poesía para y de adultos. Porque la poesía carece que esa acción, ese stress, esa tensión psicológica de las películas de acción y de terror, o de las novelas en general. La poesía requiere reflexión, escucha y asunción. Y en nuestro mundo no tenemos tiempo para reflexionar ni para escuchar. Porque asunción implica formación y compromiso. Y, a veces, compromiso implica un punto de locura, de inconsciencia, incluso de delincuencia.

A mí me ha llegado. Pero entiendo que no es una película para todos los públicos. La mayoría solo verán en la pantalla una película lenta y sin acción, y a una loca peligrosa que mejor que no les toque a sus hijas e hijos en la escuela.

Bueno, para los que somos «de la acera de enfrente», que dicho sea de paso siempre será la acera de l@s desobedientes, de l@s libertari@s, de l@s revolucionari@s, de l@s insumis@s y de l@s poetas, la película tiene el aliciente de un Gael García Bernal muy, pero que muy sensible y poético.

ESTA ES MI VIDA

El miércoles 10 de abril estuve en la filmoteca (Cine Doré) para disfrutar de esta película de Román Viñoly Barreto, de 1952, interpretada por Miguel de Molina. Hubo una presentación a cargo de Santiago Lomas, investigador de la Universidad Carlos III de Madrid. Su discurso versó sobre el hallazgo de encontrar una versión de la película anterior a la que se comercializó en España en plena dictadura militarista heterosexista. La versión que pudimos ver y que entiendo fue estreno absoluto en España, se diferencia de la que se había comercializado en España en que la «versión española» contenía una serie de censuras (se ignora si decretadas por la censura franquista o autocensuradas por la propia productora cinematográfica para facilitar su estreno). Santiago Lomas nos contó que la película fue presentada tres veces a la censura antes de ser aprobada. La primera vez simplemente fue rechazada con los comentarios propios de nacionalcatolicismo fascista, como que no se podía exhibir una película protagonizada por un maricón (y este debió ser el calificativo menos deshonroso). La segunda vez pasó la censura pero no se estrenó y parece ser que la tercera vez ya pudo exhibirse con los cortes.

La película no hace referencia en ningún momento a la homosexualidad. De hecho fueron censurados algunos planos de carantoñas entre hombre y mujer. Aunque también fueron censurados algunos planos de Miguel de Molina maquillando a la bailaora e inspeccionando el vestuario femenino de las artistas. Curiosamente también se censuraron algunos planos en los que se muestra una faceta más masculina, jugando y apostando a las cartas, unas escenas que para Hollywood serían consideradas muy de machos. También fueron censurados algunos diálogos que hacen referencia a que era un español inmigrante exiliado en Argentina. No se nombre ni por asomo la palabra «República», pero se denuncia que había personalidades de la Cultura que había tenido que huir del gobierno ocupado ilegalmente por el dictador Franco y su cruel represión homófoba.

Pero aunque no se hace referencia a su homosexualidad, la verdad es que nos retrata muy bien su vida teatral, con sus naturales amaneramientos, sus miradas a lo Sara Montiel, sus trajes con flecos, bordados y lentejuelas y su refinamiento afrancesado. Desconozco la biografía de Miguel de Molina, desconozco si en su vida afectiva hubo algún o algunos hombres, pero desde luego en la película lo que no hay es ninguna mujer en su vida afectiva. Las dos mujeres de su vida son su madre y la bailaora a la que ayuda a triunfar profesionalmente. Ninguna relación ni insinuación personal, más allá de las interpretaciones de sus canciones.

Dije al principio que había ido a disfrutar. Y desde luego esta película es una gozada. Un musical de copla con una deliciosa puesta en escena, unos números tanto de cante como de baile encantadores. También hay algunos planos con juegos de cámara, simetrías, apariciones y desapariciones coreográficas a lo Augusto Algueró, que me parecieron innecesarios, y son lo que menos me gustó de la película, pero que reconozco que aportaron un punto futurista a una película de 1952. Algunos números musicales son verdaderas delicias, como el de «La bien pagá», para mí la mejor interpretación de la película.

También me emocionó la interpretación del «Zorongo gitano» de Federico García Lorca, otro número que podría haber sido censurado y no lo fue.

«La hija de Juan Simón» incluye una coreografía con monjas, que podríamos calificar de algo irrespetuosa, pero que sin embargo no fue censurada. La escena de «El triquitraque» es de las más famosas, pero a mí no me llegó tanto.

Desde luego salí de la sala con esa sensación de ¡qué bien lo he pasado esta tarde!. Por cierto que había comenzado la tarde merendando con unas amigas maestras para celebrar la proximidad de las vacaciones primaverales y la película fue un magnífico broche de oro.

VIVA LA MUERTE

El domingo 7 de abril pasé la tarde en la filmoteca (Cine Doré). Mi intención era «jartarme» de reir con la «Sopa de ganso» de los Hermanos Marx que se programó dentro del ciclo «Política es comedia», para después relajarme con una película sesuda y expresionista. Pero el plan se torció, las cortinas de la sala 1 no se abrieron, falló el sistema automático para abrir las cortinas que cubren la pantalla y suspendieron la sesión.

Afortunadamente el día anterior había comprado la revista «El viejo Topo», que me había llamado la atención por la bandera republicana y me la había llevado para leer algo entre película y película. Al final tuve dos horas de lectura en la cafetería- vestíbulo de la filmoteca, junto a un vaso de manzanilla y una porción de tarta de zanahoria. Me la leí casi al completo y encontré varios artículos que me interesaron mucho como los dos de Higinio Polo (desconozco si tenemos parentesco, aunque sea lejano): «Armas nucleares. Un mundo más peligroso» de carácter pacifista y antimilitarista y «Bauhaus, construir la modernidad» de carácter artístico, histórico y también político. También me gustaron «Dios y República», de Miguel Ángel Domenech Delgado, muy clarificador de la forma como las iglesias intervienen en política aunque prediquen falsamente que su reino no es de este mundo y «Ecomotricidad. Entrevista a Carlos Pérez» de Grégoire Lalieu que me gustó por su referencia a la escuela y como enseñamos para producir al máximo rendimiento sin tener en cuenta el bienestar del alumnado. Finalmente dejé la revista en la filmoteca (en la estantería que hay frente a los aseos para postalfree) por si a alguien más le interesaba la lectura.

sY finalmente llegó la hora de «VIVA LA MUERTE». Fue presentada por Miguel Fernández-Rodríguez Labayen, investigador y docente de la Universidad Carlos III de Madrid, coordinador del ciclo «Los dos exilios, huellas republicanas en el cine tras la guerra civil española«. He escrito las tres últimas palabras en cursiva para resaltar como los conceptos y el lenguaje militarista y franquista sigue presentes en las universidades. En 2019, 44 años después de la muerte del dictador, ya sabemos que la República fue aniquilada por un golpe de Estado militar, militarista, nazi y fascista, perpetrado por golpistas sublevados del ejército español junto al ejército fascista italiano y el ejército nazi alemán, estos dos últimos apoyados por sus gobiernos fascista y nazi respectivamente. La población civil nunca hace la guerra, pero ante una amenzaza de estas características contra los derechos y libertades conseguidos durante los pocos años de la II República, el pueblo se armó y formó milicias para resistir. También hubo una Resistencia Civil no violenta con colectivos antimilitaristas apoyados por la WRI (Internacional de Resistentes a la Guerra), Resistencia Civil que apoyó por supuesto a los milicianos. El concepto «guerra civil» es un concepto militarista y franquista. La guerra fue nazi- fascista y militar. Los civiles sólo se defendieron legítimamente con todos los medios a su alcance y el Ejército Republicano defendió legalmente, como era su deber, al Estado legítimo y democrático. Seguir hablando de «guerra civil» es un insulto (más) a todos lo que sufrieron el exilio, dentro y fuera de nuestras fronteras.

La película de Fernando Arrabal desde luego no tiene nada que ver con las de los hermanos Marx, no hace ninguna, pero que ninguna gracia. Ni el pavo que aparece en las situaciones más insólitas, ni la monja transformada en cerdo, consiguen relajar la tensión expresionista de toda la cinta. Violencia, tortura, represión, sangre, dolor, sadismo y militarismo en grado sumo.

Una destacable referencia en homenaje a Federico García Lorca: «¡El maricón!, Ese se merecería un tiro de gracia en el culo!». Militarismo y homofobia siempre de la mano.

Lo que más me preocupó, desde una visión política de 2019 y consciente que la película fue filmada en 1971, hace casi medio siglo, con una intención política muy específica de Memorialismo y reivindicación democrática (o más bien anarquista); es la utilización de animales en la película. Entiendo que el concepto político de animalismo no tenía aún cabida hace 48 años, en plena dictadura. Desconozco si se utilizaron esculturas animadas para representar a los animales decapitados o si se sacrificaron realmente animales. De hecho los conceptos de animalismo y antiespecismo siguen teniendo mal acogida en muchos colectivos sociales, incluidos los colectivos memorialistas. Cuando se presentó la película en 1980, Arrabal se quejó de la implicación comunista en la cultura, aún hoy los colectivos con ideología comunista, socialista y republicana siguen sin asumir los conceptos de animalismo y antiespecismo. Pero, ¿y los anarquistas?

La película es expresionismo duro, desasosegante y sin concesiones. Como película de terror es mucho mejor que cualquier bodrio de aliens o asesinos en serie. Y desde luego nos hace reflexionar hasta caer rendidos. Tengo que destacar (pasión de maestro) la interpretación del niño Mahdi Chaouch, es expontáneo, libre, sesudo y convincente, imagino que Arrabal tuvo que trabajar mucho con él , y seguramente también Nuria, desde la delicadeza del adulto y la dureza de las escenas, algunas inclsuo con connotaciones eróticas. Desconozco si continuó su carrera como actor.

El miércoles 10 de abril proyectan dentro del mismo (e innombrable) ciclo «Esta es mi vida» de Román Viñoly Barreto, 1952. Interpertada por Miguel de Molina. Básicamente es la propia historia del exilio de Miguel de Molina. Presentación a cargo de Santiago Lomas, investigador de la Universidad Carlos III de Madrid. Se proyectará la versión argentina de la película, sin los cortes hechos por la censura franquista para su estreno en España. La vida de Miguel de Molina es un paradigma de la estrecha relación entre militarismo y homofobia. Merece la pena verla. Como al suspenderse la sesión de «Sopa de ganso» nos dieron un pase para cualquier día, seguramente vaya a verla. Y la recomiendo.

IDENTIDAD BORRADA

El sábado 6 de abril he estado en los cines Renoir viendo esta película dirigida y con guión de Joel Edgerton sobre un libro de Garrard Conley. De las pocas películas de nacionalidad estadounidense que se pueden considerar buenas, en el sentido de formativas, constructivas, concienciadoras, liberadoras y humanistas (la mayor parte de las producciones estadounidenses son todo lo opuesto). Ya sé que no se debe hacer spoiler, pero lo siento, tengo que comenzar mi comentario por el final de la película. En los créditos finales se anuncia que creo que unas 70.000 personas han sido víctimas de las terapias de conversión y que actualmente siguen siendo legales en nosecuantos Estados de los Estados Unidos. Y mi primera reflexión es que desgraciadamente también se siguen haciendo en España y con el agravante de que aquí la iglesia que las hace y fomenta está financiada por los impuestos de TODAS Y TODOS los españoles, NO SÓLO POR LOS QUE MARCAN LA ABSURDA CRUCECITA EN LA DECLARACIÓN. Y digo absurda porque no sirve para dar ni más ni menos dinero a la iglesia, la iglesia va a recibir la misma cantidad con cero cruces que con 40 millones de cruces. Es una tomadura de pelo que demuestra que HACIENDA SOMOS TONTOS. Por no decir que las instituciones monárquicas nos toman a toda la ciudadanía por analfabetos. Y este comentario también es terapia, pero no de conversión, sino de reafirmación como ateo y antimonárquico. Al hilo de la celebración del 14 de abril, Día de la III República.

Es una película donde se da menos importancia a la interpretación (desde luego ninguno de los protagonistas le llegaría a la suela de los zapatos al Antonio Banderas de «Dolor y Gloria»), y más a la reivindicación. El guión, más que el actor, hace que nos vayamos metiendo en la Conciencia del personaje y acabemos gritándole (si estuviéramos en casa ante la tele, lo haríamos): «¡Pero sal ya de esa jodida trampa, maricón!». Creo que sentía yo más la angustia que el propio actor.

Se relaciona la terapia de conversión con el militarismo y eso sí que me hizo hervir la sangre. La escena del entrenamiento militarista es muy esclarecedora. Militarismo y homofobia siempre han ido unidos aunque ni la mayor parte de las organizaciones antimilitaristas ni la mayor parte de las organizaciones de derechos LGTBI lo hayan tenido nunca en cuenta. Aún somos muy pocas y pocos los que reivindicamos el concepto de Antimilitarismo LGTBI.

Se trata de un drama, pero también tiene momentos de comedia, como lo de colocar los brazos en forma de triángulo, o lo de lo no cruzar las piernas. O la prueba de sangre para medir la tetosterona. Seguro que si la veis con menos pasión que yo, aún descubriréis más momentos de comedia que de drama. Desde luego tenéis que verla. Y LA DEBERÍAN PROYECTAR EN LA CLASE DE «ALTERNATIVA A LA RELIGIÓN» en los institutos y universidades. Sobre todo en las de Alcalá de Henares. Aunque estoy seguro que lo de las terapias de conversión no se lo ha inventado el obispo de Alcalá, si rascamos seguro que son más comunes y con más víctimas de las que salen a la luz pública.

Pues eso, que MUY RECOMENDABLE.

https://www.youtube.com/watch?v=A10NUkStZWo

CONOCIENDO A ASTRID

El domingo 31 de marzo fui con mi amiga Mª José a los cines Princesa para ver esta pelñicula dirigida y con guión de Pernille Fischer Christensen.

Se trata de un «biopic» sobre la vida de la escritora sueca Astrid Lindgren, creadora de Pippi Calzaslargas. Nos gustó mucho a los dos. Comienza con la escritora ya anciana recibiendo grandes sacas llenas de cartas de niñas y niños de todo el mundo con dibujos, textos y grabaciones para felicitarle su cumpleños. Inmediatamente comienza un flashback sobre su infancia y adolescencia. Sorpende a quienes desconocíamos todo sobre la biografía de este escritora descubrir todas las dificultades por la que tuvo que pasar hasta llegar a ser una escritora universalmente conocida.

Sorprende la reacción de sus padres, sacristán del templo él, superbeata ella, ante un acontecimiento que en otras familias habría supuesto un rechazo mucho más frontal. Cuando queda embarazada, lejos de poner el grito en el cielo, reciben al novio (mucho mayor que ella) que se presenta en casa para ofrecerse a casarse con ella. Y lo más sorprendente, la madre le deja claro que no tiene porqué casarse con él. s verdad que en principio no aceptan al nieto y prefieren que lo deje en acogida indefinida, pero finalmente lo aceptan y le dan la bienvenida. No sólo al hogar, sino incluso al templo. Es una relación familiar muy poco frecuente.

Por otro lado está el apoyo que desde muy joven recibe de su familia para que desarrolle sus dotes de escritora.

Y, aunque finalmente ella decidiera romper la relación con el novio, la verdad es que me pareció una relación afectiva muy sana. Enturbiada por el hecho de que él estaba casado y parece que la mujer no le quería conceder el divorcio sin antes machacarle judicialmente acusándole de adulterio. Pero su relación con la joven Astrid, el acercamiento a la familia tras dejarla embarazada y la aceptación de su hijo me parecieron muy positivas y defendibles.

Es curioso que las cartas de los niños pusieran énfasis en la relación de la escritora con los niños, a la vez que la cámara nos muestra las dificultades que tuvo para ser aceptada por su propio hijo.

La interpretación de Alba August es tan fluida, sosegada, sincera y tan introspectiva que se olvida uno de que se trata de una actriz. Es como si se interpretase a sí misma. Magnífica.

La recomiendo.

DOLOR Y GLORIA

El domingo 24 de marzo estuve en el Cine Princesa viendo la última película de Almodóvar, protagoniza magistralmente por Antonio Banderas.

Y es que desde luego, para mí, lo mejor en esta película es Antonio Banderas. Un Banderas interpretando al propio Almodóvar, porque la historia es claramente autobiográfica. Una interpretación donde Almodóvar nos confiesa que su inspiración para crear sus guiones tan personales y universales parte del dolor, más que de la gloria. Dolor que se plasma en cada secuencia, en cada palabra, en cada gesto, en cada recuerdo.

Lo que yo he visto es un relato donde el cineasta nos muestra su proceso creativo. Porque si las analizamos una a una, todas sus películas parten de los recuerdos de su infancia, de las conversaciones con su madre y las vecinas del pueblo, de deseos, sueños y esperanzas incluso en sentido reivindicativo. Y de sus relaciones afectivas y pasionales dentro de un ambiente, unos años 80, donde la droga, la necesidad de salir del oscurantismo franquista y los conflictos entre las identidades sexuales que durante décadas habían sido confinadas dentro de matrimonios heteroarmarios. Y la mala educación de los seminarios. Todos estos elementos aparecen en esta película. Y todos estaban ya en «Pepi, Luci Bom y otras chicas del montón», en «Laberinto de Pasiones», en «La Ley del Deseo», en «Mujeres al borde de un ataque de nervios»… incluso en «Los amantes pasajeros».

Sin embargo me parece que a diferencia de la mayoría de sus películas, «Dolor y Gloria» es mucho más contenida. ¡¡¡ES LA PRIMERA PELÍCULA DE ALMODÓVAR SIN UNA SÓLA ESCENA DE SEXO!!! En un relato muy lineal, sin sus habituales laberintos de pasiones enreversadas. Es un guión muy elaborado, pero muy de adulto.

Uno de los mejores alicientes de la película es la galería de obras de arte que se muestran, la mayor parte pertenecen a la colección particular de Almodóvar. Destacan grandes pinturas de Pérez Villalata, pero a mí las que más me atrajeron fueron las obras de Maruja Mallo. Y no es nada casual que el protagonista de la película se llame Salvador MALLO. Pero además de estas hay muchas más obras de arte que un buen entendido podrá descubrir, hay incluso obras de propio Almodóvar.

No me ha gustado nada la escena digital donde expone primero su forma de conocer la geografía y después sus conocimientos de anatomía. Demasiado larga, nada almodovariana, es un pegote que el Almodóvar de siempre habría sustituido por una escena de sexo imposible a lo «Tacones lejanos».

Por eso tengo que decir que la película no es la que más me ha gustado de Almodóvar. Sigo pensando que es el mejor cineasta español de los últimos cuarenta años, reconozco que la dirección de la película es muy buena, pero el guión no me ha llenado como otras. Desde luego, insisto, la interpretación de Antonio Banderas es de Goya, por lo menos. Aunque mi preferida, tanto de Almodóvar como de Antonio sigue siendo «La Ley del Deseo».

Hay que verla.