
El Día del Libro, una amiga o amigo invisible (es un juego que realizamos cada curso en el colegio entre el profesorado) me regaló este libro de poemas de Roger Wolfe, se trata de una antología con poemas de diversos poemarios, escritos entre 1992 y 2016. Aunque en la contraportada se le define como “maestro del realismo sucio en español”, leyendo los versos puedo constatar que utiliza la técnica Surrealista por excelencia, la escritura automática. Parece que lo que escribe le sale a borbotones y sin filtrar como en un estado de automatismo psíquico. Digo “parece” porque por experiencia sé que ningún poeta utiliza esta técnica de forma pura, todos filtramos y depuramos, aunque a menudo queramos simular lo contrario. La buena práctica de este método surrealista da resultados que no siempre son en absoluto “realismo”. Del inconsciente surgen metáforas, alegorías e imágenes, que son las que a mí me han gustado más de este libro y que voy a destacar en esta entrada. El título está basado en el título de Gabriel Celaya “La poesía es un arma cargada de futuro”. Hay mucha metapoesía en el libro, con la que el poeta nos da pistas sobre qué entiende por poesía, cómo la escribe, porqué la escribe y para quién la escribe.
LO QUE NO ME HA GUSTADO
Voy a empezar haciendo una crítica restrictiva. Estoy de acuerdo con él en que
“No quiero oír
ni me seducen
las bellas palabras”
(Extracto de “La poesía es un revolver apuntando al corazón”, página 59)
Pero tampoco me seducen las palabras mal sonantes, las obscenidades, las insultantes, y en el libro hay unas cuantas que me han molestado, del tipo
“que os follen, tíos”
(Extracto de “Justicia poética”, página 76)
Tampoco me gustan las recurrentes menciones al consumo de tabaco que considero una práctica algo anticuada y desde luego nada poética. Ya ha llovido mucho desde las escenas (poéticas) de Rita Hayworth (aunque reconozco que hay escenas que nunca pasarán de moda). Y tampoco considero nada poético utilizar palabras y expresiones vulgares del tipo
“me la suda”
(“Extracto de “Creer o no creer”, página 75)
Soy consciente de que es una crítica restrictiva, el propio autor nos pone en guardia contra:
“Pero cuidado: cuidado con los que no se cansan nunca…
y se abstienen de tabaco y llevan vida sana…
Indefectiblemente, son los que te linchan”
(Extractos de “La energía”, página 102)
Hecha esta restricción paso a mostrar lo que más me ha gustado del libro:
HUMOR ALGO NEGRO Y SARCÁSTICO, CON TINTES SURREALISTAS, Y REFERENCIA LGTBI:
“Bueno, así es la vida.
Un día entras esposado
por una puerta y al siguiente
entras por otra
para desposarte:
dos maneras
no tan diferentes
de hacer justicia”
(“El Dr. Roger y Mr Wolfe visitan los juzgados”, página 15)
LAS IMÁGENES MÁS SURREALISTAS:
“Como un suicida
que esconde en el baño
las ampollas de cianuro,
te guardo a veces
en el cajón de mi memoria”
(“De poemas muy muy breves” página18)
“Escribo para gente que no tiene
otro sitio en que caerse muerta
que la superficie de un poema”
(“Si alguien te pregunta alguna vez, puedes responder por mí”, página 21)
CÁNCER, Aparece la palabra en varios poemas, pero en los otros no es más que una referencia a algo que pasa. En este poema se reflexiona sobre cómo pasa con una imagen poética surrealista:
“Cuántos cánceres
barajan células
buscando un póquer
de ases
por las venas”
(Extracto de “Me pregunto” página 49)
Todo este poema es muy bello, una reflexión solo lo efímero de la vida, y con otra imagen muy poética sobre las cardiopatías que también quiero destacar aquí:
“Cuántas crisis
coronarias
se disponen
a estallar
como un manojo
de pétalos quemados
en pleno rostro
de la dicha”
(Extracto de “Me pregunto” página 49)
REFERENCIAS LITERARIAS Y EXILIOS
Hay en el libro alusiones a Walt Whitman, a Kafka, a Bukowski, a Pedro Salinas, a Cernuda… pero aunque no lo nombre, este poema metapoético me ha recordado a Gustavo Adolfo Bécquer, además tiene un ingrediente animalista:
“Me pregunta qué es poesía.
Poesía, le respondo, es un rebaño
de vacas cruzando mansamente un puente
por encima de una autopista de montaña.
Y me mira, y me sonríe, y eso
(lo lleva puesto y no lo sabe)
es poesía –y de la buena- también”
(“Poesía”, página 74)
Me gusta que haga referencia a Pedro Salinas (“Parpadeo”, página 90), un poeta de la generación del 27 y una personalidad de la Cultura española que tuvo que exiliarse cuando los militares fascistas se sublevaron y dieron el golpe de Estado de 1936 y vivió el resto de su vida exiliado en EEUU. Pero desde luego no puedo evitar destacar la referencia al exilio de Cernuda, otro pilar de la generación del 27 también expulsado de España por el fascismo:
“En lo más alto del cielo,
la luna que Cernuda contemplaba en Méjico
resplandece, imperturbable”
(Extracto de “Fin de mundo”, página 101)
LA POESÍA ESTÁ EN TODAS PARTES
“En todas partes
hay poemas.
Muchas veces
los mejores
son los que dejas
donde están”
(“Tintero”, página 98)
Este metapoema me ha gustado porque he recordado como a veces encontramos imágenes poéticas a nuestro alrededor, poesía que hay que reconocer y disfrutar con los cinco sentidos, poesía objetual. En la calle, en las manchas de las paredes, en el contenido (des)colocado de los contenedores de obras, en los decollages colectivos de carteles publicitarios, en algunos letreros de escaparates, en frases de conversaciones ajenas oídas al azar mientras paseamos. Imágenes poéticas que a veces me gusta fotografiar, e incluso intervenir, pero que es cierto que donde cobran todo su sentido poético es dejándolos donde están, sin sacarlos de su contexto físico, temporal y accidental.
MUCHAS GRACIAS A MI AMIGA O AMIGO INVISIBLE POR EL REGALO, LO HE ESTADO DISFRUTANDO A LO LARGO DE LAS VACACIONES DE PRIMAVERA Y EN ESTOS DÍAS DE PUENTE. DESPUÉS DE LEER UN LIBRO DE POESÍA ME SIENTO UN POCO MÁS HUMANISTA Y POR CONSIGUIENTE MEJOR MAESTRO. LA POESÍA TAMBIÉN FORMA PARTE DE NUESTRO ECOSISTEMA.
La poesía es un revólver apuntando al corazón. Antología de poemas.
Roger Wolfe
Editorial Aguilar



































